En mis épocas de docencia, aquel alumno que no fuera capaz de definir razonablemente el costo de oportunidad la pasaba muy mal, ya que, a pesar de su poca prensa, es un concepto imprescindible, que en la vida cotidiana nos desafía constantemente.
En tiempos del Covid 19 (CV) ser la máxima autoridad de cualquier país resulta un trabajo extremadamente duro y el foco de esta "dureza" no es otra cosa que ser el actor principal del costo de oportunidad.
El "dilema del tranvía", un experimento del campo de la ética, planteado por Philippa Foot en 1967, nos ilumina respecto de ciertos escenarios, dentro del concepto de costo de oportunidad, en el que sólo es posible optar entre dos daños, uno mayor que otro. Enfrentados al CV, como en el ejercicio de Philippa Foot, el daño posible y alternativo son nada mas ni nada menos que vidas humanas, tal como lo plantea su dilema del tranvía, salvo que en este caso, eventualmente, podrían contarse por miles. La persona que decide por un camino u otro (o por ninguno) es consciente de que cualquiera de las opciones, se cuenta en vidas humanas. Como si esto fuera poco, todas están minadas de situaciones de incertidumbre.
Las opciones son:
a) Cuarentena horizontal: Todas las personas que no desarrollan tareas básicas deben quedarse en su domicilio durante un tiempo determinado.
b) Cuarentena vertical: Solo deben quedarse en su domicilio aquellos que están afectados por el CV o aquellos que por distintos motivos son considerados vulnerables.
Si, pretenciosamente, intentamos desentrañar cada una, será posible aproximarse a alguna conclusión respecto de su “grado” de incertidumbre. En los pasados meses se ha generado un volumen de información estadistica que, en mi humilde opinion, convierten a la cuarentena horizontal (nadie sale de su casa) en la "menos incierta" de las opciones, pero necesariamente tiene implicancias muy negativas porque son un severo golpe a la economía. Lo óptimo seria una cuarentena vertical (solo se quedan en su casa los diagnosticados y los mas vulnerables), pero ya veremos mas adelante cuales son las dificultades para adoptarla.
Para llegar a esta conclusión intenté imaginar algún modo de cuantificar el costo de “detener la economía” y concluí que obtendría tantos resultados diferentes como analistas hubieran realizado el estudio. Inmovilizar la economía implicaría un fabuloso efecto dominó, con múltiples ramas, cada una con impacto propio. La cuestión de fondo aquí sería quién financia dicho impacto, cómo y con qué. Pero para llevarlo a la unidad de medida de nuestro análisis, no creo que ningún economista serio pueda dar un diagnóstico, mínimamente aproximado siquiera, del impacto en términos de vidas humanas. Pueden ser 100, 1000, 100.000 o ninguna. Todo dependerá de los mecanismos fiscales y monetarios que se utilicen y su efectividad concreta para minimizar las consecuencias eventuales.
Dos ejemplos, dos extremos: Analizando lo ocurrido en estos meses en dos países diferentes podemos intentar echar luz sobre dos opciones concretas, las de Korea del Sur y las de USA.
Al 17 de marzo de 2020, USA tenía 6.344 casos de CV y 101 fallecidos mientras que Korea del Sur declaraba 8.320 casos y 81 fallecidos. Al día de hoy (9/04/2020) USA declara 468.566 casos y 16.691 muertes y por su parte Korea del Sur declara 10.423 casos y 204 muertes. En el mismo lapso, los casos comprobados de CV en USA crecieron un 7.286% y los de Korea un 25,3%. Los fallecidos en USA crecieron un 15.073% y en Korea un 152%. Es evidente la muy llamativa brecha que hay entre ambas naciones e intentaremos encontrarle una explicación, pero en principio es obvio que en los 23 días que median entre el 17/3 y el 9/4 Korea del Sur hizo todo bien y USA hizo todo mal.
Korea del sur
1) había sufrido dos pandemias (SARS, MERS) en el siglo XXI, en las que no le fue bien. A partir de ahí, en los años siguientes, generó protocolos de pandemia que fueron muy ordenadores en la del CV.
2) Tests, tests, y mas tests.
3) Un sistema de salud universal y eficiente
4) Confianza en sus autoridades y obediencia oriental
USA
1) Actitud sinuosa y desprecio (inicial) de las máximas autoridades sobre la gravedad de la pandemia.
2) Poca claridad (por incomprensión) en la prioridad de los tests.
3) Sistema de salud en el medio de cambios profundos incompletos.
4) Autoridad cuestionada al menos por el 50% y desobediencia generalizada.
Es razonable pensar que USA intente, antes que nada, cuidar su espacio de poder industrial en el mundo antes que decretar una cuarentena de impacto incierto, pero las consecuencias de su opción (no hacer nada ES una opción) pueden resultar mucho mas duras, lo que queda demostrado en el pésimo desempeño respecto de la pandemia del CV hasta hoy. Pero todavía ese capítulo se está escribiendo y ese es el problema de esta pandemia o de cualquier otra, las medidas indispensables son "ahora". Demorarlas es sumergirse en océanos de incertidumbre.
Cuando nos enfocamos en argentina, y a la luz de la comparación previa, es evidente que para encarar eficaz y eficientemente una pandemia de estas características con una cuarentena vertical, sería imprescindible disponer de recursos casi ilimitados de todo tipo, sanitarios, políticos, financieros, técnicos, humanos, culturales, etc. Nuestro país es crónicamente deficitario en TODOS, de modo que la única posibilidad que tenemos es esta incómoda cuarentena horizontal a la que nos han sometido.
Fuente: https://www.worldometers.info/
Gustavo Seitun
10/4/2020


Coincido con el analisis. No se puede aplicar una cuarentena vertical facilmente en nuestro pais, donde la obediencia oriental no existe, como asi tampoco los recursos ni el acceso a tests diagnosticos ni seguimiento tecnologico de la poblacion. Somos un mal combo de desobediencia cultural,pobreza y sistema sanitario publico descapitalizado... tendremos que evaluar el exito o fracaso de las intervenciones sanitarias x la tasa de mortalidad/millon de habitantes. El resto es el cuento del tio ... o meras aproximaciones a la verdad
ResponderBorrarMarcelo S
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