El editorial que Mauricio Macri no puede (o no quiere) escribir



Explicando lo "inexplicable" de la mano de James Buchanan y Gordon Tullock (y del sentido común)

Para entender porque argentina está donde está, es necesaria una mirada novedosa, sobre todo porque somos una nación acostumbrada pensar y decidir en plazos excesivamente cortos. Mi propuesta es focalizarnos en las últimas 6 o 7 décadas.

Esta actitud cortoplacista, está impresa en nuestro nuestro ADN argento, pero lo más engorroso es que parece ser la única luz que ilumina a nuestros pensadores. La mayor parte de nuestros economistas, políticos, periodistas, sindicalistas, empresarios, representantes de la iglesia, ciudadanos con capacidad de ahorro y todos aquellos que nuestra mente pueda aislar como protagonistas activos de la realidad cotidiana, piensan, actúan y opinan basados en horizontes analíticos que en el más dilatado de los casos abarca un año.

Las razones de este fenómeno de cortoplacismo extremo, anclan en la historia monetaria argentina de las últimas 6 o 7 décadas en las que nuestra vieja moneda (creada en 1889) perdió trece ceros. Esto equivale a decir que si nuestro signo monetario no hubiera cambiado varias veces en los últimos 70 años, un peso equivaldría a diez billones de pesos m$n. Pero para no ser injustos destaquemos que en comparación, el dólar estadounidense, en el mismo lapso, perdió solo un cero, o sea que 10 dólares de hoy equivalen a un dólar de 1950. De modo que si le "bonificamos" y aceptamos que el peso solo incorporó doce ceros en lugar de trece, no serían 10 billones sino solo 1 ... (un millón de millones)

Como consecuencia de la docena de ceros "desaparecidos", la gran mayoría de los argentinos, desde los baby boomers hasta los centennials, independientemente de nuestra profesión o actividad, hemos desarrollado un sexto sentido, originado en una suerte de neurosis traumática, cuyo único objetivo es mantener "a salvo" nuestros pocos o muchos ingresos. Tres generaciones de argentinos vivieron en contextos de alta y/o muy alta inflación.

¿Como pierde una moneda 13 ceros en 70 años? Fácil!

1) Gastando más recursos públicos de los que se recaudan y 
2) Gastando mal

Si en nuestra familia gastamos más que los ingresos que generamos, podemos financiar lo que falta con el pago mínimo de las tarjetas de crédito (la opción más cara), con descubierto en cuenta corriente, con un crédito en el banco, o pidiendo al vecino, pero en algún punto no nos van a dar más crédito y vamos a tener que vender las joyas de la abuela, si es que no las empeñamos antes, de otro modo estamos literalmente QUEBRADOS, ya que debemos más dinero que el que nos ingresa o podemos conseguir.
Analizado desde el punto de vista del estado, si el gasto público supera a lo recaudado por impuestos hay déficit fiscal. Éste debe ser financiado por dos vías posibles, endeudamiento de cualquier tipo o emisión de moneda. Como, para países como el nuestro, no es posible financiar el déficit con endeudamiento "para siempre", la mayoría de las gestiones que administraron el estado argentino optaron por pagar las cuentas pendientes emitiendo moneda.
Si en un país se producen 100 bienes y los ciudadanos tienen 100 pesos, cada bien vale un peso, pero si aumenta la cantidad de pesos, digamos a 150, pero no aumenta proporcionalmente la cantidad de bienes, tarde o temprano, cada bien va a valer 1,5 pesos. Eso es la inflación que nos regaló la política durante 3 generaciones!
¿Quien pone los pesos en manos de la gente? La política, cuando no pueden acudir al crédito.
Es un buen ejercicio mental el de intentar imaginar cuánto habrá habido que emitir para que la moneda pierda 12 ceros... y entender porque no podemos superar el cancer de la inflación.

Hasta aquí hablamos de gastar más de lo que ingresa, ahora intentaré describir de que hablamos cuando hablamos de "gastar mal"

James Buchanan y Gordon Tullock recibieron en 1986 un premio nobel por su "Teoría de la elección pública" (Public Choice),  que, en síntesis, representaba un nuevo enfoque analítico a la dinámica de la política, aplicando herramientas específicas del análisis microeconómico al proceso de asignación presupuestaria de la política (los políticos?). Este estudio puso al descubierto una profunda paradoja (grieta?) de la democracia, que siendo el sistema más eficaz conocido para conformar gobiernos, tiene el virus de que no garantiza que "el político elegido" asigne su presupuesto maximizando el bienestar de la propia sociedad que lo eligió.
Esto ocurre, porque el "beneficio" del político es mantenerse en su cargo el mayor tiempo posible, por lo que la asignación que haga de su presupuesto estará en relación con el período de su mandato, utilizando los recursos presupuestarios para  "comprar el humor de sus votantes". Pero ocurre que el horizonte de necesidades (de bienes públicos) de los ciudadanos es de largo plazo. Ellos necesitan luz, agua, cloacas, calles, veredas, limpieza, seguridad, educación, etc.
Mientras el ciudadano común tiene como horizonte temporal sus años de expectativa de vida y el de sus hijos, el político fija obsesivamente su mirada en los próximos 4 o 6 años.

Si con una simple mirada mental repasamos la cantidad de sectores que tienen déficit muy severos de infraestructura, que la sociedad padece cotidianamente, podemos concluir que a ese estado de cosas se llega gastando los recursos públicos con criterio político y no con criterio económico y/o social.

Así las cosas, como nuestro país tiene un evidente déficit de infraestructura esencial en luz, agua, cloacas, calles, seguridad, educación, y todo otro que quieran agregar, que en general requieren planes y obras de muy largo plazo, es evidente que Argentina es la prueba viva y comprobable de que su clase política ha dedicado su tiempo de gestión más a cosechar votos de la próxima elección que en ocuparse genuinamente del ciudadano a quien decía representar; o sea, algo así como la demostración de la teoría por la que Buchanan y Tullock recibieron un premio nobel hace 33 años. Se ve que a nuestra clase política las ideas de Buchanan y Tullock no le parecieron tan relevantes como a la Academia Sueca.

03/2019
@gusei







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